Trayectoria de Albert von Appen. Fundador Grupo Ultramar

Biografía

Capitán Albert von Appen

Albert von Appen nació en 1901 en Blankenese, otrora aldea de pescadores a orillas del río Elba, hoy suburbio de Hamburgo. Al igual que su padre y su suegro, fue capitán de marina mercante. Se traslada a Chile en 1937 con su esposa y dos hijos menores, Sven de 3 años y Wolf de 2 meses, como inspector para la costa oeste de Sudamérica de la empresa naviera alemana Hamburg Amerika Linie, HAPAG, con sede en Valparaíso. La II Guerra Mundial pone fin a su carrera y en 1943 se instala en una pequeña parcela que adquiere en Limache, iniciando un criadero de gallinas y una plantación de tomates.

A consecuencia de las contingencias de la guerra, en mayo de 1945 es internado en los EE.UU., desde donde vuelve recién después de 3 años. Durante su ausencia, su mujer, Inge Behrmann, administra con gran acierto la pequeña empresa agrícola, único sustento de la familia. Los hijos igualmente trabajan durante los fines de semana y las vacaciones en igualdad de condiciones con los dos peones. Sven más tarde, durante una conferencia en la Escuela de Negocios de Valparaíso, comenzó diciendo que, si bien no ostentaba un título académico, había aprendido a trabajar en la “Universidad de Limache” con su madre.

Gracias a sus contactos con sus ex empleadores en Alemania, Albert von Appen funda en 1952, junto a Vorwerk y Cia. en Valparaíso y Haverbeck & Skalweit en Valdivia, Ultramar Agencia Marítima Ltda. como agentes generales de las dos empresas navieras alemanas, Hapag y Norddeutscher Lloyd, ejerciendo él como gerente, pero sin participación societaria. A los 51 años de edad se había convertido en empresario. El comienzo fue modesto, una pequeña oficina con muebles usados prestados o adquiridos en casa de remate y 7 empleados. Desde un comienzo supo imprimir su sello a la empresa: fuerte liderazgo, pero delegando funciones con pleno respaldo, un estricto código de ética comercial, gran sentido social, prudente manejo financiero y política literalmente de puertas abiertas. Adecuada a las circunstancias, esta filosofía empresarial se ha mantenido hasta el día de hoy en todas las empresas del grupo Ultramar.

El éxito no se hizo esperar; muy pronto aumentarían las frecuencias de recaladas de buques, se agregaría la representación de Lufthansa, se abrirían agencias en regiones y Albert von Appen obtendría un 33,33% de participación en la sociedad. Envía a sus hijos como aprendices a empresas en Europa y EE.UU. durante varios años, incorporándolos a su regreso a Ultramar, donde debieron pasar sucesivamente por todos los departamentos.

Al descubrirse petróleo y gas en Tierra del Fuego, encomienda a su hijo Sven, a la sazón en Europa, estudiar el transporte de gas en buques tanque, y en 1960, funda la primera subsidiaria de Ultramar, Sociedad Naviera Ultragas, con un pequeño buque tanque para el transporte de gas licuado entre Porvenir y Punta Arenas. Pronto también comienza a incursionar en el transporte de productos del petróleo, tanto en su calidad de corredores y charteadores, como con buques propios. Al retirarse Haverbeck & Skalweit de Ultramar en 1962, Albert von Appen queda como socio igualitario con Vorwerk y Cia.

En 1966 adquiere el primer remolcador para Arica y en 1969 cumple su sueño de ser armador de buques de mayor tonelaje y funda Transmares Naviera Chilena, operando un tráfico de carga general entre Brasil, Argentina y Chile.

En 1970 se retira por algunos meses a Alemania por razones de salud y delega parte de la administración en sus hijos, aunque manteniendo desde allí un firme control sobre ésta.

Profundamente preocupado por el rumbo que tomaría el país, a mediados de 1971 parte nuevamente a Alemania y evalúa la posibilidad de adquirir una participación en un muelle del puerto de Hamburgo, iniciativa en la que sus hijos no lo acompañan, por considerar que su futuro estaba en Sudamérica.

Albert von Appen fallece repentinamente el 26 de septiembre de 1971 en Hamburgo y es sepultado, a su expreso deseo, en el cementerio de Playa Ancha de Valparaíso. Así los hermanos, Sven de 34 y Wolf de 31 años, se ven súbitamente enfrentados a asumir la responsabilidad de dirigir 3 empresas con sobre 300 colaboradores y agencias en 5 ciudades del país, en un ambiente de gran incertidumbre. Establecen una administración conjunta sin reglas escritas, pero con clara conciencia de cuándo una decisión unilateral debía ser consultada con el otro. Negocian con Vorwerk y Cia. la adquisición del 50% de la empresa, quedando como únicos dueños y deciden establecerse en Argentina, asociándose en una agencia marítima, para el caso extremo de tener que abandonar Chile. Sven se traslada a Argentina y Wolf queda a cargo de las operaciones en Chile, con la difícil tarea de defender la empresa. Instan a sus ejecutivos a no abandonar el país, tal como algunos ya lo estaban planeando, asegurándoles trabajo en el extranjero, ya sea en la empresa propia en Argentina o en alguna de entre sus relaciones internacionales.

Tras el vuelco político y económico de Chile, Sven vuelve a Chile. Si bien ya bastante fogueados en “capear temporales”, sienten la necesidad de contar con una persona de mayor edad y experiencia en el negocio marítimo, como consultor y asesor, pero también para dirimir eventuales desacuerdos entre ellos. Lo encontraron en la persona de Fried Stelloh, quien había trabajado en Ultramar en los años 50 y hecho carrera en una empresa naviera en Alemania. Persona de ideas muy claras y firme carácter, acepta con dos condiciones: no tener participación en las empresas y de renunciar en forma indeclinable en caso de no lograr aunar criterios entre los dos hermanos. Stelloh fue una figura clave en la exitosa gestión empresarial de los hermanos von Appen, extendiendo además su asesoría a asuntos familiares, desarrollando con ellos con mucha anticipación, la estrategia para el cambio de mando generacional.

Motivados por esta experiencia, toman la iniciativa de proponer a la Universidad Adolfo Ibáñez la creación de la cátedra de empresas familiares en 1990, oficializándose en abril de 1991. Esta es la primera Cátedra de Empresas Familiares creada en Latinoamérica y la quinta en el mundo. En 1996, la Escuela de Negocios decide utilizar la experiencia y conocimientos para la creación del Centro de Empresas Familiares Albert von Appen, desde donde han egresado hasta el año 2003, cerca de 4.000 ex alumnos que representan a más de 1.000 empresas de Chile y Latinoamérica.

Hoy día el grupo se compone de sobre 30 empresas en Chile, Argentina, Brasil y Perú, con actividades afines entre sí y más de 3.000 colaboradores, divididas en dos holdings: uno que agrupa las empresas “terrestres”, como ser, agencias marítimas, empresas de logística, de estiba, de operación y administración de puertos y otro que agrupa las navieras y la administración de naves y tripulantes.

A su debido tiempo, al igual que sus padres, los dos sucesores de éstos, Dag, hijo de Sven, y Richard, hijo de Wolf, fueron sometidos a una larga capacitación en el extranjero para integrarse posteriormente a la empresa, pasando por todos sus departamentos. Y de acuerdo a un cronograma preestablecido han ido tomando posiciones de mando. Dag en el holding naviero, prácticamente ya reemplazando a su padre que pronto se acoge a retiro y Richard en el holding “terrestre”, acompañando aun por algunos años por su padre. Sin embargo, ambos integran los respectivos directorios, ya que la división es meramente por razones de mejor administración, ya que el grupo es uno solo.

La participación de la familia von Appen en la Universidad Adolfo Ibáñez ha sido muy importante y fructífera. Además de liderar y apoyar distintas iniciativas durante varios años que han ayudado a llevar a la Universidad al actual lugar de innovación y lidreazgo en el mundo académico universitario, hoy en día, Sven von Appen es Presidente del Consejo Directivo de la UAI.

Este año 2003 y a solicitud de los hermanos Sven y Wolf von Appen, la tradicional sala Ultramar de la sede de la Escuela de Negocios de Valparaíso en avenida Presidente Errázuriz en Santiago, fue remodelada y cambió de nombre a sala Capitán Albert von Appen, en memoria de su padre, con la idea de proyectar a las futuras generaciones de estudiantes de post grado, los valores empresariales entregados durante su vida.

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