¿Y ahora qué? El mundo después de la crisis

“El Mercurio” reunió la opinión de expertos sobre el escenario a largo plazo:

¡Adiós crecimiento acelerado!

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La pregunta ya no es si la crisis estadounidense golpeará al resto del mundo, sino cuánto tiempo le tomará a la economía global superar sus efectos.

Hasta hace seis meses, el Fondo Monetario Internacional (FMI) esperaba que el mundo recuperara en 2010 su ritmo de crecimiento, por sobre el 4,5% anual, pero ya anunció que esta semana, cuando publique sus nuevas proyecciones, el panorama será más sombrío.

“Los períodos de desaceleración o recesión que son originados por crisis financieras, en que la banca es afectada, son más profundos y largos”, es una del organismo.

Joel Naroff, director de Naroff Economics Advisors, explica que la intervención gubernamental permitirá que Estados Unidos evite una recesión más severa. “Sin la intervención el desempleo podría llegar a 9%, pero ahora la tasa llegará hasta 7%”.

Naroff no cree que a Estados Unidos le tome una década superar esta crisis, como sí le costó a Japón, pero descarta un rápido repunte.

Qué hay para el mundo. Los economistas coinciden en que hay que olvidarse de ver al PIB global crecer entre el 4% y 5% anual, al menos tres años. Pero no prevén una contracción.

La última vez que el PIB global creció menos de 1% fue en 1982. Desde entonces, las economías emergentes han evitado que el mundo se vea arrastrado por las desaceleraciones de los países más avanzados. Esta vez debería pasar lo mismo.

Los períodos de recesión originados por crisis financieras, en que la banca es afectada, son más profundos y largos”, dice el FMI.

Inversionistas más conservadores

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Hay economistas y académicos que defienden las burbujas financieras asegurando que después de su explosión el mercado financiero mejora en el ámbito de las regulaciones. Pero, a la vez, se vuelve muchos más creativo.

Así sucedió tras la burbuja inmobiliaria de 1991 en Estados Unidos. El mercado descubrió los instrumentos derivados vinculados a hipotecas y los fondos de inversión no regulados florecieron.

Pero esta vez será diferente. “Pasará toda una generación antes de que veamos aparecer una nueva burbuja en el sistema financiero; la próxima gran burbuja seguramente la vivirán nuestros hijos o nietos”, sentencia Robert Shiller, el economista que anticipó el fin del boom inmobiliario y del tecnológico.

En su último libro, “La solución para la crisis subprime”, Shiller asegura que las consecuencias de esta crisis tendrán un efecto más profundo en la psiquis de los inversionistas que en la economía en sí. “La excitación y la exuberancia no van a volver por un buen rato”.

Otros son más optimistas. Entre ellos Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, quien aseguró esta semana: “Más temprano que tarde la economía y el mercado se recuperarán. La confianza volverá y los inversionistas regresarán dubitativos a la acción”.

Pero según Andrew Busch, analista jefe de BMOCapital Markets, los mercados estarán dominados en los próximos años por un nuevo tipo de inversionista. “Prevalecerá un inversionista menos agresivo, seremos el doble de conservadores y dependeremos menos del endeudamiento o de productos muy complejos”, pronostica Busch.

Pasará toda una generación antes de que veamos aparecer una nueva burbuja en el sistema financiero”, asegura el economista Robert Shiller.

La banca estará mucho más concentrada

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Ya no será fácil convertirse en un actor importante en el mundo financiero. El modelo de bancos de inversión poco regulados, capaces de endeudarse en grandes cantidades y acumular activos riesgosos en sus balances terminó.

Hay un consenso de que el sistema financiero estará dominado, por menos instituciones, más reguladas, pero también más seguras y poderosas.

De ser uno de los bancos de inversión más poderosos, Goldman Sachs está por convertirse en el cuarto holding bancario de Estados Unidos, según Bloomberg. Para ello, está comprando pequeños bancos regionales, por US$ 50 mil millones.

Wells Fargo compró a Wachovia. J.P. Morgan al gigante de la banca comercial Washington Mutual. Al otro lado del océano, el español Santander se consolida como una de las instituciones más fuertes, aprovechando la crisis para comprar activos bancarios a bajo costo, como el negocio de depósitos del quebrado banco británico Bradford&Bingley. Mientras, ABN e ING aún estudian dividirse los activos de Fortis, una de las firmas financieras más fuertes de la zona central europea.

El sistema financiero estará dominado por menos instituciones, más reguladas, pero más seguras y poderosas, afirman los consultados.

Viene una avalancha de regulaciones

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Todo hace apuntar a que el mercado financiero será más estrictamente regulado.

Para Sean Egan, director de Egan-Jones Ratings, las nuevas leyes no se concentrarán sólo en la banca. “Las regulaciones afectarán prácticamente a todos los sectores”, asegura.

En el ámbito financiero, al obligar a los bancos de inversión a convertirse en holdings comerciales, las autoridades se aseguraron tener un mayor control sobre sus balances.

Esta semana, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dio algunas luces sobre los cambios y dijo que la Fed debería tener más autoridad para exigir a los bancos mayores reservas de capital.

“Es bastante posible que para el próximo año vivamos la mayor revisión de regulación que recordemos, la mayor revisión en 75 años. Para buscar un símil hay que regresar a 1933 y la Gran Depresión”, explicó en un debate del Wall Street Journal Vincent Reinhart, ex economista jefe de la Fed.

Es bastante posible que para el próximo año vivamos la mayor revisión de regulación que recordemos”, afirma Reinhart, ex economista jefe de la Fed.

El liderazgo de Wall Street será cuestionado
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¿Seguirá siendo Wall Street el epicentro del mundo financiero? Después de los últimos eventos, muchos lo ponen en duda. Y entre esos muchos no sólo se apuntan académicos o economistas, sino también políticos. “Estados Unidos va a perder su estatus de superpotencia en el sistema financiero internacional. El sistema se volverá más multipolar”, aseveró esta semana el ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbruck.

Wall Street y su modelo de banca de inversión entraron en crisis. La intervención estatal puso en duda los principios de libre mercado con los que se asociaba a ese país. Más aún, los US$ 700 mil millones que se espera inyectar desde las arcas estatales a la banca tendrán un efecto negativo en su presupuesto para los próximos años. “Estados Unidos continúa siendo la principal potencia militar, pero a nivel económico el escenario será más dinámico”, explica Stephen Flanagan, académico del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, uno de los think tanks más influyentes de Washington.

A nivel más práctico, también hay quienes dudan de que la repartición de poderes cambie drásticamente. “Estados Unidos, a pesar de la crisis, sigue siendo el mejor lugar para hacer negocios”, sentencia Andrew Busch.

Estados Unidos, a pesar de la crisis, sigue siendo el mejor lugar para hacer negocios”, defiende Andrew Busch,de BMO Capital Markets. (www.elmercurio.com)

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