Uno de los pasos fundamentales que darán, es que para todos los procesos no desalinizarán el líquido, que viajará a través de 200 kilómetros de tuberías
Fue a principio de los noventa, cuando César Castillo Lilayú era gobernador de la Provincia El Loa, que él ya estaba convencido que al desalar el agua de mar, se podría disminuir el gigantesco gasto del prodigioso Río Loa o de las napas subterráneas de la provincia.
Ya en el 2001, siendo intendente de la Segunda Región, logró insertar en el Plan de Desarrollo Regional, la desalinización de agua y se crearon pequeñas plantas que hoy en algo merman la utilización del recurso desde los caudales que bajan por el desierto.
Para César Castillo, era fundamental que las mineras de la zona atendieran ese llamado, pero no hubo mayor interés, les parecía un proyecto de costos muy elevados. Además había que comprobar si el elemento procedente del mar, sería factible de utilizar.
Había una serie de cuestionamientos, que hacían prácticamente imposible el pensar en esa iniciativa.
Pero hubo uno que otro que escuchó y se consiguió construir una planta en Taltal. Posteriormente otra en Antofagasta y la Minera Escondida se propuso el desafío y con óptimos resultados.
Un desafío ejemplar
Pero quienes sí tomaron en serio esta idea y la concretarán a pasos agigantados, es Antofagasta Minerals. El proyecto será de tal magnitud, que se la juegan por utilizar el agua de mar en los procesos mineros, incluso sin necesidad de desalarla. Es decir, el recurso para esos efectos, se utilizará en forma natural y sin mayor procesamiento. Será sólo una parte del líquido extraído desde el pacífico, utilizada para el consumo humano, que equivale a una mínima parte.
Castillo, sin dudas, será uno de los más contentos con que este proyecto se desarrolle, aún cuando sea muchos años después que hablara incansablemente sobre esta iniciativa.
Hace sólo unos días este diario fue testigo del desembarco de las primeras 12 mil toneladas de tubos, de 38 pulgadas cada uno, que unirán el océano con el desierto. El desembarco fue en el Puerto Angamos en Mejillones. Dicho material es el primero en llegar, procedente desde Asia, para destinarlo a la construcción del Acueducto de Agua de Mar, que se emplazará con gracias a una inversión de 300 millones de dólares para abastecer del elemento vital a la Minera Esperanza, atravesando el ducto más de 200 kilómetros por pleno desierto, para que ese yacimiento pueda procesar el mineral.
Fue precisamente Christian Thiele quien fue el encargado de informar de la llegada de un gigantesco buque, para traer el material. “Esta es una primera partida de tres similares que deben llegar con los tubos que compondrán el acueducto”.
Consideró significativo este paso en el desarrollo de un nuevo proyecto como Minera Esperanza, que partió el año 1999. “Muchas ideas se debatieron en todo este tiempo y finalmente visualizar la nave que nos trae estas 12 mil toneladas de tubería es algo que nos llena de orgullo, mucha alegría, nos sentimos tremendamente orgullosos, de haber dado un paso hacia la minería sustentable desde su diseño. A comienzo este proyecto buscaba las fuentes de agua que todo proyecto minero busca, pero finalmente nos dimos cuenta que debemos dar una mirada distinta al desarrollo de los proyectos. Darnos cuentas cuáles son los atributos que tiene la región, que sin dudas para nosotros es una de las mejores para hacer minería en el mundo. Pero también reconocer a la vez que tiene grandes desafíos como el agua. Y es así como Antofagasta Mineral, a través del proyecto Minera Esperanza tomamos la decisión de buscar una solución sustentable desde el diseño y además minimizando el uso de energía, dado que no vamos a desalar el agua. Usaremos el agua salada en el proceso. Eso significó pruebas desde muy temprana fase y hoy estamos confiados que vamos a producir cobre utilizando solamente agua de mar, sin afectar los recursos de la región”, comentó.
El proyecto
El proyecto Esperanza tiene como principal objetivo la explotación, procesamiento, producción y comercialización de concentrados de cobre-oro, sulfuros (CuS-AuS) de alta pureza provenientes del yacimiento denominado Esperanza.
Esta mina está emplazada en nuestra región, específicamente a 30 Kilómetros aproximadamente de Sierra Gorda.
El proyecto y sus instalaciones se desarrollarán en tres áreas. Planta y Mina Esperanza, donde se localizará el yacimiento y la Planta Concentradora, la que se utilizará en su proceso industrial sólo agua de mar. Además estará el Sector Michilla, donde se emplazarán las instalaciones asociadas al filtrado, almacenamiento y embarque de concentrado, así como la obra de captación de agua de mar con la cual se alimentará la planta concentradora.
Por último habrá un sistema de impulsión de agua de mar y concentraducto que transportará el agua de mar y concentrado a la planta y terminal de embarque respectivamente.
El sistema de bombeo de Agua de Mar contará de una línea de impulsión de aproximadamente 144 kilómetros de longitud. El trazado comienza en la captación emplazada en el sector Michilla, a unos 6 metros sobre el nivel del mar, y finaliza en el Sector Esperanza a una elevación de 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar. En forma paralela a esta tubería, se construirá el Sistema de Transporte de Concentrado, el cual inicia su trazado desde la Planta Concentradora Esperanza hasta el terminal de embarque en Michilla.
El trazado de las tuberías considera cruzar la Quebrada del Diablo y otras 65 quebradas sin nombre, todas ellas de escurrimiento discontinuo.
La construcción de obras hidráulicas se refiere solamente a la Quebrada del Diablo y otra quebrada
Todos los cruces de cauce serán enterrados y la profundidad mínima, desde el punto más bajo del cauce a la clave de las tuberías, está definida por la profundidad de socavación determinada en el Informe Técnico del Permiso de Construcción de Obras Hidráulicas “Proyecto de Cruces de Quebradas Longitudinales Impulsión de Agua/Concentraducto Proyecto Esperanza”.
Para estos los efectos, se hizo las solicitudes correspondientes a la Dirección General de Aguas.
Opiniones
Claro y preciso fue en sus palabras el secretario regional ministerial de Minería, Germán Gamboa, al hablar de las nuevas posibilidades que se presentan para hacer una minería más sustentable y amigable con el entorno. Un ejemplo específico, dijo es el acueducto que construirá Minera Esperanza.
Dijo que hasta ahora la minería estaba en un camino distinto. Donde no se había explotado este tipo de iniciativas. Dijo que esto no es solamente voluntad, sino también dinero que se ha debido invertir en todo lo que significa buscar otras alternativas.
Destacó que a nivel de Codelco hay un proyecto similar en calidad de estudio, lo que no deja de ser significativo, por cuanto eso implica que ya se está abriendo este tipo de posibilidades a otras instancias, dado que, “bien sabemos lo escasa que es el agua en el desierto y las mineras y las industrias requieren de altas cantidades, de manera que el pensar a futuro en este tipo de procesos, es un beneficio tremendamente significativo y que se debería tomar en cuenta y servir de ejemplo para otras entidades que tienen en carpeta el desarrollar minería, ya sea en alta o baja escala, pero donde se piense en que ya el agua desde el desierto, debe ser considerada como algo del pasado. Hoy debemos ver en el agua de mar la posibilidad más cierta y más todavía porque no se necesita desalar para la industria, sino que se requiere sí de recursos para las instalaciones, pero Minera Esperanza nos está dando un gran ejemplo de que se puede”.
Puerto de Angamos
El gerente general de la Compañía Portuaria de Mejillones Emilio Bouchon, era uno de los más orgullosos tras la llegada de la gigantesca nave que traía consigo las doce mil toneladas de tuberías. Este es uno de los cargamentos más grandes que reciben desde la puesta en marcha del puerto. Se trata de una nave que llegó desde China con 12 mil toneladas de tubería, cuatro mil 250 tubos, con 48 mil metros cúbicos, que equivalen a más menos 50 kilómetros de ducto.
Demoraron 35 días en llegar a Mejillones. Venían en un buque de excelencia, por lo que no se registró ningún problema hasta llegar al puerto.
Es el mismo gerente de Minera Esperanza, quien tras mirar el gigantesco buque nos comenta. “Después de tanto proyecto, tantas promesas, tantas cosas, el ver la descarga de la tubería, es la manifestación real de lo que dijimos, y lo vemos hoy día. Esa es la relevancia que esto tiene. Es fácil anunciar muchas cosas, pero lo importante es mostrar algo concreto y compartirlo con los demás. En dos años, procuramos impulsar agua de mar y estaremos muy orgullosos de haber impulsado un proyecto para que salga tal como lo estamos planificando.
El acueducto partirá en Michilla, por la cuesta y por la pampa hasta llegar a Esperanza. Y pensaron en ese lugar precisamente, porque es un tramo menor, pero además, porque por allí mismo tienen otra “cartita bajo la manga”. Cuentan con una reserva minera denominada Antocoya, que si en los próximos años se logra demostrar que es viable, por supuesto será explotada, según confesó Christian Thiele.
Para el consumo dispondrán de una desalinizadora pequeña, suficiente para lo que se necesite para esos efectos y en consecuencia “utilizaremos ciento por ciento agua de mar, esa es la parte bonita”. (www.mercuriocalama.cl)